Opciones, futuros, CFDs y otros productos “incomprensibles”

Muchas empresas se ofrecen como intermediarios para invertir en productos financieros derivados. En otro tiempo reservados a grandes inversores, hoy día cualquiera puede invertir en Opciones, Futuros o CFDs.

La operativa se realiza normalmente a través de sofisticadas plataformas que transmiten las órdenes a los mercados a través de Internet con una velocidad y una fiabilidad impensable hace unos años.

Algunos de estos productos complejos son especialmente volátiles, pero permiten obtener grandes beneficios con pequeñas sumas de capital propio. Esta característica, conocida con el nombre de apalancamiento, provoca que las operaciones puedan ser muy arriesgadas y los descubiertos en las cuentas de los inversores más frecuentes de lo deseado cuando los mercados no se comportan conforme a lo esperado.

Los conflictos que nacen de estos descubiertos, provocan a veces grandes batallas legales entre la empresa que actúa como bróker online y su cliente, que con frecuencia es un pequeño inversor amparado por la normativa de protección al consumidor.

Durante años he asesorado a alguna de estas grandes empresas, redactando todos los contratos-tipo que debían someter a la aprobación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, y he actuado también como abogado en múltiples conflictos judiciales con sus clientes, lo que me permite sacar algunas conclusiones que quizá puedan resultar útiles:

  • Muchas de estas empresas no piensan en el conflicto judicial a la hora de redactar sus contratos, más bien están preocupadas por pasar el filtro de aprobación de la CNMV, por lo que con frecuencia encontramos modelos estereotipados o traducciones literales de contratos anglosajones. Esto provoca que un abogado hábil que defienda a un cliente en descubierto, pueda poner en serios apuros a la empresa si comprenda a fondo el funcionamiento de los productos y domina el proceso civil.
  • Los servicios de atención al cliente de estas empresas están altamente especializados en el funcionamiento de los productos (como es natural), pero casi nunca están bien asesoradas por abogados procesalistas, de forma que con frecuencia, en la resolución de las quejas que se les plantean, ofrecen a sus clientes valiosas armas para ser usadas contra ellos mismos en los pleitos.
  • Con mucha frecuencia los jueces no comprenden el funcionamiento de estos productos, no tienen por qué, y, al igual que en otras materias técnicas, los peritos pueden adquirir una importancia decisiva. Si a ello añadimos que muchos de los peritos tampoco comprenden estos productos complejos, pero aun así actúan como expertos sin remordimiento alguno, un simple extracto de movimientos puede convertirse en objeto de las más disparatadas interpretaciones.

Si es Usted una empresa de trading online, pregúntese si sus contratos-tipo son adecuados para afrontar conflictos judiciales y medite bien las respuestas de su departamento de atención al cliente. Seguro que su empresa está dotada de un buen sistema para prevenir el descubierto de sus clientes, por lo que probablemente sus pérdidas por esta eventualidad serán pequeñas. Sin embargo, piense en lo que podría sucederle a su negocio si uno de esos clientes le gana un pleito con costas, se libra de pagar y la noticia se extiende por las redes.

Si es Usted un cliente en descubierto, asesórese con un abogado experto, una consulta cuesta poco y poner en apuros a su rival es más fácil de lo que imagina.

Javier Martinez

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